Retroauriculares (BTE, por sus siglas en inglés) e intraauriculares (ITE) son dos de los tipos de audífonos más utilizados, y también dos de los que generan más dudas a la hora de comparar cuál se ajusta mejor a cada situación. Aunque ambos cumplen la misma función —amplificar el sonido para compensar una pérdida auditiva—, se diferencian en varios aspectos que conviene conocer.
Este artículo compara ambos tipos de audífonos punto por punto, para entender mejor sus diferencias antes de una consulta con un especialista.
Aviso importante: este artículo tiene fines informativos. La recomendación sobre qué tipo de audífono es más adecuado para un caso concreto corresponde siempre a un audioprotesista u otorrinolaringólogo.
Qué es un audífono retroauricular (BTE)
Se coloca detrás del pabellón auditivo y se conecta al oído mediante un tubo fino o un cable que transmite el sonido hasta un molde o adaptador situado dentro del conducto auditivo. Es uno de los formatos más extendidos, especialmente en pérdidas auditivas más significativas.
Qué es un audífono intraauricular (ITE)
Se fabrica a medida, a partir de un molde del oído de cada persona, y se aloja directamente dentro del pabellón auditivo, sin ningún componente visible detrás de la oreja. Todo el mecanismo (micrófono, altavoz, procesador) está integrado en una única pieza.
Comparativa punto por punto
Discreción
Los intraauriculares suelen considerarse algo más discretos, ya que no tienen ninguna parte visible detrás de la oreja, aunque sí ocupan una porción visible del pabellón auditivo externo. Los retroauriculares, aunque los diseños actuales son bastante compactos y disponibles en tonos que se camuflan con el pelo o la piel, siguen teniendo un componente visible detrás de la oreja.
Potencia y grado de pérdida auditiva compatible
Los retroauriculares suelen ofrecer mayor rango de potencia, lo que los hace aptos para pérdidas auditivas de leves a profundas. Los intraauriculares, al tener un tamaño más limitado para alojar los componentes, suelen recomendarse para pérdidas de leves a moderadamente severas, aunque esto puede variar según el modelo y el fabricante.
Comodidad y ajuste
Ambos tipos ofrecen buena comodidad cuando están bien adaptados, pero por motivos distintos: los retroauriculares distribuyen el peso entre la parte de detrás de la oreja y el molde interno, mientras que los intraauriculares, al fabricarse a medida exacta del oído de cada persona, suelen encajar de forma muy precisa desde el principio.
Facilidad de manejo
Los retroauriculares suelen ser más fáciles de manipular (colocar, quitar, cambiar pilas, ajustar controles) gracias a su mayor tamaño, lo que los hace especialmente recomendables para personas con menor destreza manual o problemas de visión. Los intraauriculares, al ser más pequeños, pueden resultar algo más complicados de manejar para algunas personas, aunque siguen siendo más manejables que los formatos más pequeños e invisibles.
Duración de la batería
Al ser de mayor tamaño, los retroauriculares suelen alojar baterías más grandes, lo que se traduce generalmente en mayor autonomía. Los intraauriculares, con menos espacio disponible, tienden a tener una autonomía algo menor, aunque la diferencia real depende mucho del modelo concreto y de si es recargable o de pila.
Mantenimiento
Los intraauriculares están más expuestos a la cera y la humedad del propio conducto auditivo, por lo que pueden requerir una limpieza algo más frecuente. Los retroauriculares, al tener el componente electrónico principal fuera del oído, suelen estar algo más protegidos de la cera, aunque el molde o adaptador interno también necesita limpieza regular.
Compatibilidad con accesorios
Los retroauriculares suelen ser más compatibles con determinados accesorios, como bobinas telefónicas o ciertos sistemas de conexión inalámbrica, aunque la oferta tecnológica actual ha reducido bastante esta diferencia entre ambos formatos.
Tabla resumen comparativa
| Aspecto | Retroauricular (BTE) | Intraauricular (ITE) |
|---|---|---|
| Discreción | Media | Media-alta |
| Grado de pérdida compatible | Leve a profunda | Leve a moderadamente severa |
| Facilidad de manejo | Alta | Media |
| Autonomía de batería | Generalmente mayor | Generalmente menor |
| Exposición a cera/humedad | Menor | Mayor |
| Personalización del ajuste | Molde adaptado | Fabricación a medida completa |
¿Cuál es mejor?
No existe un tipo objetivamente «mejor» en términos generales: la elección adecuada depende de varios factores individuales, entre ellos el grado y tipo de pérdida auditiva, la forma del conducto auditivo, la destreza manual de la persona, sus preferencias estéticas y su estilo de vida. Por eso, la decisión final debe tomarse siempre junto con un especialista, tras la audiometría y la valoración correspondiente.
Preguntas frecuentes
¿Los audífonos intraauriculares sirven para pérdidas auditivas severas? En general están más indicados para pérdidas leves a moderadamente severas. Para pérdidas más profundas, los retroauriculares suelen ofrecer mayor potencia y margen de adaptación.
¿Qué tipo es más recomendable para una persona mayor con poca destreza manual? Habitualmente los retroauriculares, por su mayor tamaño y facilidad para manipular controles y realizar el mantenimiento diario, aunque siempre conviene valorarlo de forma individual con el especialista.
¿Los intraauriculares duran menos que los retroauriculares? No necesariamente en cuanto a vida útil del dispositivo, aunque sí suelen tener una autonomía de batería algo menor entre cargas o cambios de pila, debido a su tamaño más reducido.
En resumen
Los audífonos retroauriculares e intraauriculares se diferencian principalmente en discreción, potencia, facilidad de manejo y autonomía de batería. Los retroauriculares destacan por su versatilidad y facilidad de uso, mientras que los intraauriculares ofrecen una mayor discreción a costa de cierta limitación en el grado de pérdida auditiva que pueden compensar. La opción más adecuada depende de las características y necesidades de cada persona, y debe decidirse siempre con la orientación de un especialista.