Escuchar un pitido, un zumbido o un silbido en los oídos sin que exista ningún sonido externo que lo provoque es una experiencia mucho más común de lo que suele pensarse. Este fenómeno se conoce como acúfeno o tinnitus, y aunque puede resultar molesto o preocupante la primera vez que aparece, en la mayoría de los casos no indica un problema grave.
En este artículo se explica qué son los acúfenos, por qué se producen, qué relación tienen con la pérdida auditiva y cuándo conviene consultar con un especialista.
Aviso importante: este artículo tiene fines informativos y no sustituye un diagnóstico profesional. Ante un acúfeno persistente, intenso o que aparece de forma repentina, lo recomendable es acudir a un otorrinolaringólogo.
Qué es un acúfeno o tinnitus
Un acúfeno (también llamado tinnitus, su nombre en inglés y latín) es la percepción de un sonido —pitido, zumbido, silbido, siseo o incluso un sonido similar al de un latido— que no proviene de ninguna fuente externa real. Es decir, la persona lo escucha, pero nadie más a su alrededor puede oírlo, salvo en casos muy poco frecuentes de acúfeno objetivo (explicado más adelante).
No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede estar relacionado con distintas causas, siendo la más frecuente algún grado de alteración en el sistema auditivo.
Tipos de acúfenos
Acúfeno subjetivo
Es, con diferencia, el más común. Solo lo percibe la persona que lo sufre, y se origina por una actividad anómala en algún punto del sistema auditivo, desde el oído externo hasta el cerebro.
Acúfeno objetivo
Mucho menos frecuente. En este caso, el sonido tiene un origen físico real (por ejemplo, el flujo de sangre en un vaso cercano al oído) y, en ocasiones, puede llegar a ser percibido también por un examinador con instrumental adecuado. Suele estar relacionado con causas vasculares o musculares específicas.
Por qué aparecen los acúfenos
Los acúfenos pueden tener causas muy diversas, entre las que se incluyen:
- Pérdida auditiva asociada a la edad (presbiacusia): es una de las causas más frecuentes, especialmente en personas mayores de 60 años.
- Exposición a ruido fuerte: tanto de forma puntual (una explosión, un concierto) como prolongada en el tiempo (ruido laboral).
- Acumulación de cera en el oído: un tapón de cerumen puede provocar sensación de acúfeno y pérdida auditiva temporal.
- Ciertos medicamentos: algunos antiinflamatorios, antibióticos o tratamientos oncológicos pueden causar acúfenos como efecto secundario.
- Trastornos de la articulación temporomandibular (mandíbula): en algunos casos, problemas en esta zona pueden manifestarse como acúfenos.
- Estrés y ansiedad: no provocan acúfenos por sí solos en la mayoría de los casos, pero pueden intensificar la percepción de uno ya existente.
- Hipertensión y otros problemas circulatorios: especialmente relacionados con el acúfeno objetivo de tipo pulsátil.
- Otosclerosis y otras enfermedades del oído medio.
En una parte de los casos, no llega a identificarse una causa única y clara, lo que no impide que existan estrategias de manejo eficaces.
Relación entre acúfenos y pérdida auditiva
Aunque no siempre van de la mano, la relación entre acúfenos y pérdida auditiva es muy estrecha: se estima que una proporción muy elevada de personas con acúfeno crónico presentan también algún grado de pérdida auditiva, aunque no siempre sea perceptible en el día a día.
Una de las explicaciones más aceptadas es que, cuando el oído deja de recibir determinadas frecuencias de sonido con normalidad, el cerebro «compensa» ese silencio generando una actividad neuronal anómala que se percibe como el zumbido o pitido característico del acúfeno. Por este motivo, es habitual que a una persona que consulta por acúfenos se le realice también una audiometría, para comprobar si existe una pérdida auditiva de base.
¿El acúfeno se puede curar?
Depende de la causa. Cuando el acúfeno se debe a un factor identificable y tratable (un tapón de cera, una infección, un efecto secundario de un medicamento que se puede sustituir), suele desaparecer al resolver esa causa. Cuando está relacionado con una pérdida auditiva neurosensorial permanente, no siempre desaparece por completo, pero existen estrategias que ayudan a reducir su percepción y su impacto en la vida diaria, entre ellas:
- El uso de audífonos, cuando existe pérdida auditiva asociada, ya que al amplificar el sonido ambiente el cerebro tiende a percibir menos el acúfeno.
- Terapias de sonido o enmascaramiento, que introducen un ruido de fondo suave para hacer menos perceptible el zumbido.
- Técnicas de manejo del estrés, ya que reducir la ansiedad asociada suele disminuir la percepción subjetiva del acúfeno.
- Terapia cognitivo-conductual, en casos en los que el acúfeno genera un malestar significativo.
Cuándo consultar con un especialista
Se recomienda acudir a un otorrinolaringólogo si el acúfeno:
- Aparece de forma repentina, especialmente si va acompañado de pérdida auditiva brusca (esto se considera una urgencia médica).
- Solo se percibe en un oído.
- Va acompañado de mareos, vértigo o sensación de inestabilidad.
- Es pulsátil, es decir, sigue el ritmo del propio latido cardíaco.
- Persiste durante varias semanas sin mejorar.
- Interfiere de forma notable en el sueño, la concentración o el estado de ánimo.
Preguntas frecuentes
¿Los acúfenos siempre significan que hay pérdida auditiva? No siempre, pero es muy frecuente que coincidan. Por eso, ante un acúfeno persistente, es habitual que el especialista recomiende también una audiometría para descartar o confirmar una pérdida auditiva asociada.
¿El acúfeno es peligroso? Por sí mismo no suele ser peligroso, aunque puede resultar muy molesto y afectar a la calidad de vida. En algunos casos concretos (aparición repentina, acompañado de otros síntomas) sí puede ser señal de un problema que requiere atención médica más urgente.
¿Existen tratamientos que eliminen el acúfeno por completo? No existe un tratamiento único que elimine el acúfeno en todos los casos. El abordaje depende de la causa, y en muchos casos el objetivo es reducir su percepción e impacto, más que eliminarlo por completo.
En resumen
El acúfeno o tinnitus es la percepción de un sonido sin fuente externa real, y está muy relacionado con la pérdida auditiva, aunque puede tener otras causas (ruido, cera, medicamentos, problemas circulatorios, entre otras). No siempre tiene cura definitiva, pero existen distintas estrategias —incluidos los audífonos, cuando hay pérdida auditiva asociada— que ayudan a reducir su percepción. Ante un acúfeno persistente o que aparece de forma repentina, lo más recomendable es acudir a un especialista para identificar la causa y valorar las opciones disponibles.