La audiometría es la prueba de referencia para valorar la capacidad auditiva de una persona. Es indolora, no invasiva y suele durar entre 15 y 30 minutos, pero genera bastantes dudas a quienes se la van a hacer por primera vez: en qué consiste exactamente, si hay que prepararse de alguna forma o qué significan los resultados una vez terminada.
Este artículo explica paso a paso cómo se desarrolla una audiometría convencional, para que se pueda acudir a la cita con más tranquilidad y entendiendo mejor cada parte del proceso.
Aviso importante: este artículo tiene fines informativos y no sustituye las indicaciones del profesional que realice la prueba. El procedimiento exacto puede variar ligeramente según el centro y el equipo utilizado.
Qué es una audiometría
La audiometría es una prueba diagnóstica que mide la capacidad de una persona para percibir sonidos de distintas frecuencias e intensidades. El resultado se representa en un gráfico llamado audiograma, que muestra el umbral auditivo (el volumen mínimo que la persona es capaz de oír) en cada oído por separado, a lo largo de distintas frecuencias, desde los sonidos graves hasta los agudos.
Es la herramienta principal que utilizan los otorrinolaringólogos y audioprotesistas para determinar si existe pérdida auditiva, de qué tipo es y qué grado tiene.
Antes de la prueba: ¿hay que prepararse de alguna forma?
En la mayoría de los casos no se requiere ninguna preparación especial, aunque conviene tener en cuenta algunas recomendaciones generales:
- Evitar la exposición a ruidos muy fuertes en las horas previas a la prueba, ya que puede alterar temporalmente el umbral auditivo.
- Informar al profesional si se padece un resfriado, congestión nasal o infección de oído reciente, ya que puede afectar al resultado.
- Llevar, si se tienen, informes médicos previos relacionados con la audición.
- No es necesario estar en ayunas ni suspender ninguna medicación habitual, salvo indicación expresa del profesional.
Paso a paso: así es una audiometría convencional
1. Otoscopia previa
Antes de la prueba de audición propiamente dicha, el profesional suele revisar el conducto auditivo con un otoscopio para comprobar que no hay cera acumulada, tapones u otras obstrucciones que puedan interferir en el resultado.
2. Explicación del procedimiento
Se informa a la persona sobre cómo va a desarrollarse la prueba y qué debe hacer durante la misma, habitualmente indicar cuándo empieza a oír un sonido y cuándo deja de oírlo.
3. Colocación de los auriculares o cascos
La persona se sienta, normalmente dentro de una cabina insonorizada o en una sala silenciosa, y se le colocan unos auriculares especiales conectados al audiómetro, el aparato que emite los sonidos de la prueba.
4. Audiometría tonal (vía aérea)
Se emiten tonos de diferentes frecuencias (graves y agudos) a distintos volúmenes en cada oído por separado. La persona debe indicar, normalmente pulsando un botón o levantando la mano, en el momento exacto en que empieza a percibir el sonido, por muy débil que sea.
5. Audiometría ósea
En muchos casos se repite una prueba similar, pero esta vez con un dispositivo que se coloca detrás de la oreja, sobre el hueso, en lugar de usar auriculares. Esto permite comparar cómo se transmite el sonido por vía aérea frente a vía ósea, lo cual ayuda a diferenciar entre una pérdida auditiva conductiva y una neurosensorial.
6. Logoaudiometría (prueba de reconocimiento del habla)
En muchos protocolos se incluye también una prueba en la que se reproducen palabras a distintos volúmenes y se pide a la persona que las repita en voz alta. Esto mide no solo si se percibe el sonido, sino si se es capaz de entender el habla con claridad, lo cual no siempre va exactamente ligado al umbral auditivo tonal.
7. Registro de resultados en el audiograma
Todos los datos obtenidos se representan en un gráfico (el audiograma), con la frecuencia en el eje horizontal y la intensidad en decibelios en el eje vertical, mostrando una línea o curva para cada oído.
8. Explicación de los resultados
Al finalizar, el profesional explica el resultado: si existe o no pérdida auditiva, en qué oído, de qué tipo y de qué grado, y qué pasos se recomiendan a partir de ahí (revisión periódica, tratamiento médico, valoración de audífonos, pruebas complementarias, etc.).
Cómo se interpreta un audiograma
De forma muy simplificada, cuanto más abajo aparece la línea de un oído en el gráfico, mayor es la pérdida auditiva en esa frecuencia, ya que significa que se necesita más volumen (más decibelios) para que la persona llegue a percibir el sonido. Un oído sin pérdida auditiva mostrará una línea situada en la parte superior del gráfico, cercana a los 0-20 decibelios en todas las frecuencias.
La interpretación detallada y personalizada del audiograma, no obstante, corresponde siempre al profesional que ha realizado la prueba.
¿La audiometría duele o es incómoda?
No. Es una prueba completamente indolora y no invasiva. La única «molestia» que puede generar en algunas personas es la sensación de estar en un espacio muy silencioso o dentro de una cabina insonorizada, pero no implica ningún tipo de dolor ni malestar físico.
Otras pruebas relacionadas que pueden solicitarse
Además de la audiometría tonal y la logoaudiometría, según el caso el especialista puede solicitar pruebas complementarias como:
- Timpanometría: mide el funcionamiento del tímpano y del oído medio.
- Otoemisiones acústicas: evalúan el funcionamiento de las células del oído interno, muy utilizada también en el cribado auditivo neonatal.
- Potenciales evocados auditivos: analizan cómo viaja la señal auditiva desde el oído hasta el cerebro, útil en casos más complejos o en personas que no pueden colaborar activamente en una audiometría convencional (como bebés).
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una audiometría? Entre 15 y 30 minutos en la mayoría de los casos, aunque puede variar según las pruebas complementarias que se realicen.
¿Hay que pedir cita para hacerse una audiometría o se puede hacer sin cita previa? Depende del centro. En algunos centros auditivos se puede hacer sin cita previa, mientras que en la sanidad pública suele requerir derivación médica y cita programada.
¿Los resultados de la audiometría son válidos para siempre? No. La capacidad auditiva puede cambiar con el tiempo, por lo que se recomienda repetir la prueba periódicamente, especialmente a partir de los 55-60 años o si aparecen nuevos síntomas.
En resumen
La audiometría es una prueba sencilla, indolora y muy informativa que permite conocer con precisión el estado de la audición de una persona. Consta habitualmente de varias fases —otoscopia, audiometría tonal por vía aérea y ósea, y en muchos casos logoaudiometría— y sus resultados se reflejan en un audiograma que el especialista interpreta de forma personalizada. Entender de antemano en qué consiste cada paso ayuda a afrontar la prueba con más tranquilidad.